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1. CAN: “Future Days” (1973)
Música impresionista de otro planeta:
abstracta, glacial, insondable. Una sucesión de climas vaporosos, salpicados
por una voz susurrante, apenas audible entre tanta neblina sónica. El futuro
que anticipó la escena electrónica actual, a veces algo frívola y por lo general
menos atrevida que el Krautrock setentista, liderado entre otros por
Can.
2. GENESIS: “Selling England By The Pound” (1973)
Punto culminante del progresivo sinfónico y, para mi gusto, el mejor momento
de Genesis. Obras imprescindibles como “Firth Of Fifth” y “Cinema Show” -que
muestran al grupo en su pico creativo- sobresalen dentro del valioso legado
de la banda, posteriormente bastardeado por la infame fórmula “neo-progresiva”.
3. GENTLE GIANT: “Octopus” (1972)
Verdaderos
rompecabezas vocales y rítmicos y melodías angulares e intrincadas caracterizan
el estilo de esta banda, una de las más eclécticas y refinadas que ha dado el
género. La densa escritura contrapuntística de “Knots” o de “The Advent Of Panurge”
-por mencionar sólo dos de los ocho “tentáculos” que conforman este álbum- no
tiene parangón en la música popular.
4. HATFIELD AND THE NORTH:
“Hatfield and the North”
(1973)
La
esencia canterburyana en una de sus máximas expresiones: melancolía
exquisita y humor absurdo en un contexto musical en el que se alternan pasajes
compuestos e improvisados y secciones vocales e instrumentales, todo sostenido
por una compleja sintaxis armónica y rítmica. A Dave Stewart (Egg),
Richard Sinclair (Caravan), Pip Pyle (Gong) y Phil Miller (Matching Mole), se
suman nada menos que Robert Wyatt (Soft Machine), Geoff Leigh (Henry Cow) y
las sublimes voces de The Northettes.
Henry Cow se aventuró en territorios inexplorados como pocos y tuvo una enorme influencia en la evolución del género en las últimas dos décadas. La banda ofrece un serio abordaje de los lenguajes más avanzados de la música contemporánea desde la perspectiva anti-académica del rock. "Unrest" ilustra claramente su estética radical y desafiante.
Brillante conjunción de música, textos e imágenes, en un singular punto de encuentro del rock progresivo y el free jazz, entre otras múltiples referencias estilísticas. La voz inmaculada de Herman, las melodías sinuosas de Greaves y las inteligentes líricas de corte dadaísta de Blegvad, descollan al servicio de una obra incomparable.
7. KING CRIMSON: “Red” (1974)
Confluyen aquí las prácticas de
los primeros álbumes del grupo, con su potente y a la vez sutil sección de vientos,
y los hallazgos rítmicos y electrónicos de “Lark´s Tongues in Aspic”. Definitivo
infierno crimsoniano, donde “Starless” se revela como su obra magna. Los virulentos
“Red” y “One More Red Nightmare” le siguen de cerca.
8. MAHAVISHNU ORCHESTRA: “Inner Mountain Flame” (1971)
El carácter cosmopolita que evidencia
la formación de la banda (en la cual habría que incluir a su gurú inspirador
Sri Chimnoy), se aprecia también en su música, uno de los cruces culturales
entre Oriente y Occidente más fructíferos que puedan encontrarse. Vértigo, intensidad
y profunda espiritualidad singularizan esta obra capital del Jazz Fusion.
9. MIRIODOR: “Jongleries Elastiques” (1995)
Este originalísimo álbum conceptual
se centra nada menos que en el circo y sus desopilantes personajes! (algo muy
llamativo en un género donde los temas abordados en estos formatos suelen ser
fatalmente serios o comprometidos). Todo un derroche de malabarismo instrumental,
al servicio de una música apropiadamente fascinante y arriesgada.
10. ROBERT WYATT: “Rock Bottom” (1974)
Robert Wyatt se cuenta entre los músicos más completos y originales del género, habiendo creado una obra ejemplar en la que plasmó una personalidad única, tanto en lo vocal como en lo instrumental. "Rock Bottom" resulta clave para comprender su peculiar visión musical, caracterizada por un siempre tenue equilibrio entre abstracción y emoción y climas llenos de melancolía y extraña belleza.
11. THINKING PLAGUE: “In Extremis” (1998)
Es probable que Thinking Plague
sea la banda progresiva más importante –estilísticamente hablando- que emergió
de los EEUU en los últimos años. Aquí, proponen una inesperada
combinación de recursos camarísticos y sinfónicos, con un tratamiento vocal,
instrumental y tecnológico innovador. En fin, un ciclo de “canciones”, muy complejas
y eclécticas, que jalonan distintivamente la evolución reciente del género.
12. UNIVERS ZERO: “Ceux du dehors” (1981)
Uno de los ejemplos más perfectos
de la fusión de la música de cámara de vanguardia con el rock. Univers Zero
creó una música poderosa y catártica, de timbres inusuales y rítmica inquieta
y desconcertante. En este álbum, lo acústico y lo eléctrico, lo gótico y lo
futurista, se articulan magistralmente, alumbrando un estilo idiosincrásico,
intransferible.
13. U TOTEM: “U Totem” (1990)
Reunión cumbre de dos potencias de la vanguardia progresiva norteamericana (5uu’s y Motor Totemist Guild), que renueva y enriquece la vertiente camarística con su excelencia instrumental y osada creatividad. Logrados experimentos sonoros, de una variedad estilística asombrosa, que rivalizan con los del venerable Henry Cow.
14. VAN DER GRAAF GENERATOR: “Pawn Hearts” (1971)
Las líricas apocalípticas y la virtuosa voz de Peter Hammill alcanzan en "Pawn Hearts" una madurez y creatividad únicas. La música de la banda, con un manejo orquestal de timbres y climas, subraya el tour de force vocal y teatral de Hammill, y logra patentizar escalofriantes estados alterados.
15. YES: “Close To The Edge” (1972)
En este álbum cristalizan todos los elementos musicales y líricos esenciales
de la ideología yesiana. Tan sólo tres temas que desafían, a fuerza de economía
formal, austeridad emocional y discreto virtuosismo, los reproches malintencionados
del cínico y no menos ignorante criticismo rockero, lo cual se advierte en especial
en la extensa obra sinfónica que le da título, tal vez la más exitosa –estética
y comercialmente- del género.