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La expresión “rock progresivo” (del inglés, progressive rock) no designa un estilo musical determinado sino distintas especies de música experimental ejecutada, en buena medida, con instrumentos asociados al rock, y caracterizada por un enfoque compositivo e instrumental marcadamente ecléctico.
En la época en que dicha expresión fue originariamente acuñada, la escena de la música popular estaba convulsionada por una fuerte corriente de experimentación. Hacia finales de la década del ´60, surgieron numerosas bandas innovadoras, formadas por músicos expertos, que fundieron estilos radicalmente diversos, creando una nueva síntesis musical. Existía una intención común de liberarse de los convencionalismos de los géneros predominantes (rock, pop, jazz), incorporando elementos que van desde los propios de la música clásica y la vanguardia contemporánea hasta las músicas folklóricas y étnicas. En este contexto único de turbulencias estéticas, nacieron grupos como FRANK ZAPPA & THE MOTHERS OF INVENTION, SOFT MACHINE, KING CRIMSON, CARAVAN, YES, GENTLE GIANT y MAHAVISHNU ORCHESTRA, entre otros.
Desde esta perspectiva, el rock progresivo puede ser visto como un apartamiento deliberado de la ortodoxia del rock, que involucra, en una forma más acabada que otras variantes experimentales del género, una integración coherente de distintas fuentes musicales, lejos de meros tours exóticos o de la expropiación aislada o caprichosa de otros léxicos musicales. En el orden estético, el sentido de “progresión” traduce un gesto de avance por sobre las limitaciones estilísticas, suponiendo principalmente la creación de lenguajes musicales y líricos únicos, sin precedentes en la música popular.
Este es ciertamente un aspecto clave, ya que la aparición de una tendencia progresiva en el rock implicó un salto cualitativo en el desarrollo, por parte de las bandas de mediados de los ´60, de lenguajes abstractos que trascendieran la funcionalidad tradicional del rock como música bailable (en particular, The Beatles y The Who). Los valiosos intentos de estos grupos por convertir al rock -mediante el uso de recursos ajenos al género- en una experiencia musical digna de ser escuchada, resultaron, sin embargo, desprolijos o superficiales frente a la articulada y consistente amalgama obtenida luego por el rock progresivo. Mientras que en aquéllos los nuevos elementos cumplían un rol mayormente ornamental, en este último operan intrínsecamente, a un nivel estructural.
Todo ello dio lugar al surgimiento de un idioma esencialmente sincrético, cuya nobleza reside –aunque resulte paradójico- en su desprejuiciado eclecticismo, brindando a la música un paisaje sonoro mucho más amplio del que se observara oportunamente en otras bandas experimentales como Velvet Underground, Pink Floyd o Captain Beefheart. Es esto, quizás, lo que mejor caracteriza al rock progresivo desde sus orígenes, más que su virtuosa maestría musical o el enfoque experimental en sí mismo.
Desde el punto de vista estilístico, el rock progresivo conserva, en dosis variables, algunas de las características básicas del rock, como el uso de la amplificación y los medios electrónicos, enriqueciéndolo mediante el empleo de instrumentos propios de otros géneros y orígenes y de recursos tecnológicos diversos. A pesar de que las bandas progresivas son habitualmente afectas a los ritmos enérgicos y dinámicos del rock, su sección rítmica no puede en rigor clasificarse bajo las categorías de rock o jazz. Sin embargo, el rasgo distintivo más visible del rock progresivo en este ámbito es, sin lugar a dudas, el alto grado de complejidad instrumental y compositiva, aspecto éste fundamentalmente relacionado con la influencia de la música clásica y de los estilos vanguardistas.
Esta influencia es decisiva para el género. Incluso, algunos de los subgéneros progresivos pueden delimitarse de acuerdo con la forma en la que las bandas incorporaron los métodos aplicados en la música de tradición académica o en la vanguardia contemporánea: los estilos romántico y neoclásico (Sinfónico); las músicas electrónica y concreta (el denominado "Krautrock"); el atonalismo y las formas libres (Rock In Opposition - RIO-); etc..
La formación académica que es común encontrar en los músicos progresivos les permite abordajes cualitativamente más complejos mediante el empleo de estructuras formales y de una elaborada sintaxis armónica, a lo que se suma un particular interés por los aspectos tímbricos y las variaciones de tonalidad. Estos elementos, además de los usuales ritmos sincopados o yuxtapuestos (polirritmos), otorgan a la música su peculiar naturaleza contrastante e imprevisible.
Otra característica estilística muy singular está dada por la experimentación rítmica, que se manifiesta en una intensa utilización de métricas cambiantes e irregulares. El rock progresivo es tal vez el género musical que ha explorado de forma más sistemática la asimetría y alternancia rítmicas, rasgo éste prácticamente inexistente en la tradición clásica hasta comienzos del siglo XX y en la mayor parte de la música popular contemporánea.
Entre los subgéneros principales, los ejemplos enraizados en el jazz (Canterbury, Jazz Fusion) se distinguen de las variantes con influencias clásicas (Sinfónico). Asimismo, encontramos las corrientes más orientadas a la música de cámara, como el RIO, que, junto con el Krautrock y el estilo Zeuhl, incluyen por lo general las expresiones más audaces. Asimismo, cabe considerar al reciente Post-Rock como un ejemplo contemporáneo del género.
Con respecto al contenido lírico-conceptual, el rock progresivo suele también distanciarse del rock tradicional en cuanto a estilo y temáticas. Con frecuencia, las extensas obras musicales típicas del género permanecen fieles al formato “canción”, aunque las letras no siempre tienen carácter narrativo. A veces, los letristas prefieren procedimientos ligados al absurdo o al surrealismo, o buscan explotar las propiedades puramente sensuales, texturales o sonoras de las palabras. Es habitual asimismo el uso de significados ambiguos, versos libres y métrica irregular.
Entre los temas más transitados (según aparecen principalmente en las expresiones progresivas de los ´70), se destacan las épicas fantásticas o de ciencia ficción (GENESIS, EMERSON, LAKE & PALMER, etc.); la búsqueda espiritual (fundiendo tradiciones religiosas diversas, lo que se manifiesta especialmente en YES); y la crítica social (mediante enfoques satíricos en el caso de GENESIS o JETHRO TULL, o apocalípticos en VAN DER GRAFF GENERATOR; visiones utópicas en YES; o planteos influenciados por el realismo socialista como en HENRY COW). Por su parte, bandas como MAGMA y GONG crearon verdaderas mitologías, plasmadas a través de obras sucesivas, incluyendo, en el caso de la primera, el empleo de un idioma propio.
A pesar de que el género nació y se desarrolló a principios de la década del ´70 como un fenómeno principalmente inglés, pronto se expandió en forma internacional y temporal. Luego de su apogeo comercial (en particular, el de las bandas sinfónicas), el rock progresivo devino un movimiento under.
En los ´80, una legión de grupos catalogados como “neo-progresivos” (Marillion, Pendragon, IQ, etc.) promotores de un sinfonismo simplificado y complaciente, compartió la década con unas pocas bandas innovadoras como UNIVERS ZERO, THINKING PLAGUE y BIRDSONGS OF THE MESOZOIC, que introdujeron variantes originales dentro de la vertiente camarística, distintivamente eclécticas y exigentes comparadas con su contraparte experimental de las escuelas ambient, industrial o noise, que en esos años se consolidaban entre las tendencias vanguardistas dentro del rock.
Un aspecto no siempre considerado de esta etapa es el influjo de los músicos militantes del RIO en el origen del sonido de las nacientes escenas vanguardistas del downtown neoyorquino y de Quebec, a través de su vinculación con bandas locales, cuyo notable ecleticismo es una clara muestra de la adopción de las prácticas progresivas setentistas más radicales.
Por lo demás, esta década marcó el regreso de algunos grupos progresivos de los ´70, aunque con un ostensible viraje hacia el pop. Entre ellos, sólo KING CRIMSON realizó un aporte novedoso, integrando fuentes estilísticas hasta ese momento escasamente exploradas en el género.
Frente al panorama poco prometedor de la década anterior, los ´90 dieron nueva vida al rock progresivo. De hecho, si bien permaneció lejos del reconocimiento del mainstream, un gran número de bandas inundó la alicaída escena del género. Como consecuencia de ello, hoy abundan tanto imitadores irremediables como verdaderos renovadores.
Entre las tendencias más interesantes de la última década, se pueden mencionar: a) los ejemplos sinfónicos que evolucionan sobre las fórmulas imperantes (ANGLAGARD, ECHOLYN, AFTER CRYING); b) las perspectivas enriquecedoras de la tradición del RIO, aportadas por bandas reunidas usualmente bajo la denominación de “avant-prog” (5UU´S, U TOTEM, MIRIODOR); c) el desarrollo de una música de cámara basada en una instrumentación primordialmente eléctrica (DOCTOR NERVE, BLAST); y d) los experimentos de algunas agrupaciones enroladas en el Post-Rock, que reeditan el eclecticismo del movimiento progresivo de los ´70 en clave minimalista (TORTOISE, RACHEL'S).
Además, y mientras el Krautrock ha penetrado en forma considerable en la escena electrónica actual (representantes del estilo como CAN y FAUST recuperaron su vigencia), nuevas bandas progresivas como OZRIC TENTACLES, PORCUPINE TREE y DJAM KARET abrevan en el ambient, el trance y el rave. Por otra parte, algunos planteos originales surgieron al margen de los subgéneros clásicos (BIOTA, ISILDURS BANE).
La evolución y la casi inabarcable diversidad del género demuestran que la idea de “progresividad” supone una identidad musical orientada a la búsqueda de nuevas direcciones estilísticas más que una preocupación por alcanzar un género maduro o consumado. De esta manera, el rock progresivo esencialmente implica un determinado posicionamiento frente al material sonoro -siempre inconformista y exploratorio- más que un estilo específico. Con todo, una ideología implícita (si es que hubiere alguna) parece unificar los logros más valiosos del género: el anhelo del rock progresivo por “democratizar” los géneros musicales.